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martes, 27 de abril de 2010

"Afirmaciones para la Curación" ....otra mirada ....


Cuando luchamos por recuperar la salud perdida, a menudo solemos prestar mayor atención al poder avasallador de la enfermedad en lugar de concentrarnos plenamente en la posibilidad de sanar; en esta forma, permitimos que la enfermedad corporal se convierta en un hábito tanto mental como físico.
Este fenómeno se manifiesta especialmente en las personas tensas y aprensivas.
Todo pensamiento depresivo, todo pensamiento de felicidad, de irritabilidad o de calma, graba su surco sutil en las células cerebrales, fortaleciendo nuestras tendencias ya sea hacia la enfermedad o hacia el bienestar...........
Nuestras subconscientes "ideas-hábitos", ya sea de salud o de enfermedad, ejercen una poderosa influencia sobre nuestro ser. Las enfermedades rebeldes -tanto mentales como físicas- poseen siempre una profunda raíz en la mente subconsciente. Para eliminar la enfermedad es necesario arrancar estas ocultas raíces. Es por ello que toda afirmación consciente debe ser practicada con la fuerza suficiente como para que sea capaz de imprimir [su verdad] en la mente subconsciente; entonces esta última influirá a su vez en forma automática sobre la conciencia.
Así pues, las afirmaciones vigorosas que se practican en forma consciente, actúan tanto sobre la mente como sobre el cuerpo a través de la mediación de la mente subconsciente.
Las afirmaciones efectuadas con una fuerza aún mayor, alcanzan no sólo a la mente subconsciente sino también a la supraconsciente,mágica, surtidora de poderes milagrosos.
Toda afirmación de una Verdad debe ser practicada aplicando en ella la voluntad, el sentimiento, la inteligencia y la devoción.
No debe permitirse que la atención se distraiga.
Es necesario entrenar la atención cual si se tratase de un niño travieso; cada vez que se desvía de su objetivo, se le debe traer de regreso y enseñarle, una y otra vez, en forma repetida y paciente, a concentrarse en la tarea que se le ha asignado.
Fe y Atención: Dos Factores Necesarios.
Si se desea que una afirmación alcance la supraconciencia, dicha afirmación debe estar librede toda duda e incertidumbre.
La atención y la fe operan cual antorchas, capaces de conducir hasta
la mente subconsciente y supraconsciente incluso aquellas afirmaciones que se practican sin una plena comprensión de su significado.
La paciencia y la repetición atenta e inteligente, operan maravillas. Las afirmaciones practicadas para
sanar perturbaciones físicas o mentales crónicas, deberían repetirse con frecuencia, profundidad y continuidad, hasta que lleguen a formar parte integrante de nuestras más hondas convicciones intuitivas.
Jamás deberíamos prestar atención alguna al hecho de que el estado de nuestra salud
permanezca estacionario o incluso se agrave.
Es preferible morir - si la muerte ha de venir- con la convicción de poseer una salud perfecta, antes que con la idea de que se es víctima de un mal físico o mental incurable.
Aun cuando, de acuerdo al conocimiento actual del hombre, la muerte constituya irrevocablemente el fin de nuestro cuerpo, el poder del alma es capaz de modificar la "hora señalada"................
Maestro Paramahansa Yogananda
ORIENTAR....expandiendo Conciencias.....

jueves, 21 de enero de 2010

LA SABIA VOZ DEL VACÍO.......


Gregory Colbert....un genio!

El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio.

Siguiendo la doctrina del Buda ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos así como de aquietarse-retirarse de los pensamientos y en meditación profunda percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada. Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.

-Vaciaos, vaciaos - exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer.

-Vaciaos, vaciaos.

Tanto insistiera en ello que algunos discípulos acudieron a visitar al maestro y le dijeron respetuosamente: -Venerable maestro en absoluto ponemos en duda la validez de tus enseñanzas pero...

- ¿Pero?- preguntó el lama con una sonrisa en los labios.

-¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos? ¿Acaso respetado maestro no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?

- Me gusta que me cuestionéis - dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.
-Ahora debo llevar a cabo sin demora mi práctica meditacional pero solicito que todos vosotros os reunáis al anochecer conmigo en el santuario.

-Eso sí queridos míos, quiero que cada uno de vosotros traiga consigo un vaso lleno de agua.

Los discípulos disimularon como pudieron su asombro e incluso alguno de ellos se vio obligado a sofocar la risa.

¿Será posible? O sea que su maestro les pedía algo tan ridículo como que todos ellos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua. ¿Se trataría de algún rito especial?

¿Sería una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades? Fue transcurriendo el día con lenta seguridad.
Los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro.

Unos aventuraban si no se trataría de una ceremonia especial en honor de la misericordiosa Tara, otros pensaban que tal vez era que el lama les iba a hacer leer durante toda la noche las escrituras y que el agua era para evitar la excesiva sequedad de boca, otros confesaban no tener la menor idea del por qué de la insólita petición del lama.
El sol anaranjado-oro se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron cada uno de ellos un vaso y lo llenaron de agua. Luego ansiosos por desvelar el misterio fueron hasta el santuario y se presentaron ante el maestro.

-Bueno chicos - dijo el maestro riendo con su excelente humor-. Ahora vais a hacer algo muy simple. Golpead los vasos con cualquier objeto.

-Quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos.

Los discípulos golpearon los vasos. De los mismos no brotó más que un feo sonido sordo desde luego nada musical.

Entonces el maestro ordenó: - Ahora queridos míos vaciad los vasos y repetid la operación.

Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos golpearon en ellos y surgió un sonido vivo, intenso, musical.
Los discípulos miraron al lama interrogantes. El lama esbozó una sonrisita amorosamente pícara y se limitó a decir: - Vaso lleno no suena, mente atiborrada no luce. Os deseo felices sueños.

Los discípulos un poco avergonzados comprendieron al momento.

Nunca habrían de olvidar aquello de "vaso lleno no suena".

"Cuando eliminamos los densos nubarrones de ignorancia de la mente en el vacío original de la misma surge el revelador sonido de la iluminación."