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jueves, 9 de enero de 2014

Científicos constatan el poder del tacto para eliminar el dolor•*`*•.¸✤

Sentarse al lado de una persona enferma y acariciarle la mano es un impulso natural para la mayoría de las personas, pero un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Academia Sahlgrenska (Suecia) ha demostrado que además de producir una sensación agradable, el acto de acariciar la piel puede en efecto ayudar a aliviar el dolor.

Los investigadores llevaron a cabo pruebas en un grupo de personas sanas empleando una técnica denominada microneurografía. Éstas determinaron que las señales que se producen al acariciar la piel circulan por una ruta directa hasta el cerebro y por esta razón ayudan a calmar el dolor. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Nature Neuroscience.
«Básicamente, las señales que indican al cerebro que se está produciendo una caricia tienen su ruta particular y directa hasta el cerebro y no quedan bloqueadas ni aún cuando el cerebro esta recibiendo impulsos de dolor en la misma área», afirmó Line Löken, estudiante de posgrado en la rama de neurofisiología en la Academia Sahlgrenska. «De hecho», añadió, «es más bien lo contrario: los impulsos relativos a las caricias son capaces de amortiguar los de dolor».
Cada fibra nerviosa del cuerpo es responsable de la las señales táctiles pertenecientes a aproximadamente un centímetro cuadrado de piel. Los investigadores hicieron pruebas en distintas áreas de piel en busca de respuestas nerviosas mediante un robot diseñado al efecto que rozaba de forma continua el área de piel de la cual era responsable una fibra nerviosa concreta. A los sujetos se les solicitó que calificaran el grado de placer que la sensación les producía.



«Mediante la inserción de un delgado electrodo en un nervio del antebrazo podemos recibir señales de una de las miles de fibras nerviosas que constituyen un nervio», explicó el profesor asociado Hakan Olausson, líder del grupo de investigación responsable del descubrimiento junto a Johan Wessberg, compañero de investigación.
Las fibras nerviosas especializadas de la piel se denominan nervios CT. Estos llegan directamente hasta áreas del cerebro responsables de los sentimientos y las sensaciones. «Al aumentarse la frecuencia de las señales nerviosas enviadas a los nervios CT, los sujetos informaron que la experiencia era cada vez más gratificante», explicó Johan Wessberg. «De los nervios de la piel que hemos estudiado, sólo los nervios CT presentaron esta fuerte relación entre la frecuencia de las señales y el placer sentido.»
Hasta ahora, la función del sistema nervioso periférico en las sensaciones de placer no había recibido demasiada atención por parte de la comunidad científica. El equipo de investigación entiende que los resultados del estudio son la primera prueba de que existe una relación entre las sensaciones de tacto agradables y positivas y la codificación relativa al nervio aferente periférico.
Tocar nuestro cuerpo cuando experimentamos un dolor agudo puede dar al cerebro una imagen más clara de lo que está sucediendo en el cuerpo y llegar a disminuir el dolor.
Se pensaba que la representación mental del cuerpo era sólo un factor a tener en cuenta en pacientes con dolor crónico, como cuando los amputados experimentan el dolor de un miembro fantasma, porque la imagen mental cerebral del cuerpo no está actualizada.
Un estudio publicado en la revista Current Biology, señala que las imágenes mentales son también importantes en la experiencia del dolor agudo.
A los participantes del estudio se les pidió que colocaran los dedos índice de ambas manos en agua caliente, a 42,7 ºC, mientras que al mismo tiempo sumergían los dedos medios en agua fría, a 13,8 ºC.


La diferencia de temperatura creaba la ilusión de que los dedos medios estaban en agua muy caliente y causaban dolor, de esta manera se induce al cerebro a pensar que los dedos se había escaldado cuando no lo estaban.
Se les dijo a los participantes que tocaran con los dedos de una mano la otra, entonces informaron de una reducción del dolor que sentían en sus dedos medios, en un 64 por ciento.
Los investigadores creen que el toque de ambas manos, no era sólo proporcionaba al cerebro una información real sobre la temperatura de los dedos, sino que también permitió el cerebro crear una imagen más coherente del cuerpo.
“En otras palabras, la auto-toque influye en cómo se representa el cerebro el estado actual del cuerpo”, decía Marjorie kammers del University College de Londres, “y además, puede influir en la manera en que experimentamos el dolor.”
Orientar, expandiendo Conciencias •*`*•.¸
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