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sábado, 5 de marzo de 2011

Cervicalgia y Cervicobraquialgia en el Adulto Mayor ...

La cervicobraquialgia o radiculopatía cervical da un cuadro clínico que puede ser de comienzo brusco o de instauración lenta y evolutiva, que se inicia en el cuello y luego se irradia al hombro y a la extremidad superior y que se exacerba con los movimientos....

Además, se incrementa con el decúbito y el reposo nocturno y se acompaña de parestesia (neuralgia cervicobraquial).
Cervicalgia en el adulto mayor
En el manejo del dolor cervical, en este grupo etario, la historia clínica, el examen físico completo y la evaluación de la movilidad del segmento mediante la palpación de los puntos dolorosos o zonas más álgidas, permiten diferenciar entre aquellos pacientes con trastornos mecánicos de la columna cervical (CC) de los que consultan por trastornos sistémicos, que suelen acompañarse de fiebre o pérdida de peso, dolor localizado que aumenta con el decúbito o el reposo nocturno, rigidez matinal prolongada y/o dolor visceral.

En los trastornos mecánicos, la distensión muscular cervical causa dolor difuso, que puede ser unilateral o bilateral, en la región media e inferior de la zona posterior del cuello, que puede irradiarse a la cabeza o el hombro. El examen pone en evidencia el dolor local frente a la presión de la musculatura comprometida, con rangos de movilidad cervical ostensiblemente disminuidos y sin compromiso de la movilidad del hombro, lo que marca la diferencia entre la cervicalgia y el síndrome del hombro doloroso. El examen neurológico, de laboratorio y la radiografía simple de la CC son normales.

Para su tratamiento se sugiere el uso de AINE y relajantes musculares, además de fisioterapia con masoterapia, calor superficial y profundo y ejercicios isométricos para mantener la fuerza muscular del cuello y permitir una adecuada relajación, evitando dormir en mala posición y los desplazamientos bruscos del segmento.

El latigazo es causado por la aceleración y desaceleración brusca de los tejidos blandos del cuello, en especial de los músculos esternocleidomastoideo y largo del cuello, que se desgarran con mayor frecuencia en los accidentes de tránsito, pudiendo lesionarse el disco intervertebral y los ganglios simpáticos, provocando el clásico síndrome de Horner con enoftalmia, ptosis palpebral, miosis y anhidrosis del lado comprometido, junto a náuseas o mareos y dificultad en la masticación o en la deglución. En estos casos, junto a las sugerencias de tratamiento que ya hemos señalado, es recomendable el uso de collar cervical durante un corto período.

Las alteraciones degenerativas del AM producen dolor al comprometer el disco intervertebral y quedar las estructuras articulares más próximas a la columna cervical, que adquiere mayor inestabilidad, provocando la formación de osteofitos en las articulaciones intervertebrales y apofisiarias, junto a inflamación sinovial específica de la zona comprometida.

El dolor es el síntoma orientador de la molestia principal; es difuso y puede irradiarse a la región suboccipital, músculos interescapulares y parte anterior del tórax. Las lesiones mecánicas que comprometen los espacios inferiores, C5-C6 y C6-C7, o la raíz de C7, que es la más frecuentemente afectada por los osteofitos, produce un dolor que se irradia a la región precordial y semeja una isquemia miocárdica. La evolución es recurrente, con períodos de dolor agudo.

La radiología AP y lateral de la CC evidencia la esclerosis facetaria y la disminución del espacio intervertebral. En ocasiones, el eventual compromiso del sistema nervioso simpático puede ocasionar visión borrosa, vértigo y tinitus. En estos casos, la evaluación por reumatólogo y su tratamiento es lo más acertado.

La mielopatía en el AM se produce cuando degenera el disco y se desarrollan osteofitos posteriores que invaden el canal vertebral, comprometiendo la médula y su territorio vascular. La arteria espinal anterior es la responsable de la irrigación de la médula espinal, rama ésta de la arteria vertebral, que a su vez es responsable del aporte sanguíneo al segmento posterior del polígono de Willis. La sintomatología compromete las extremidades superiores e inferiores; con parestesia y sensación de pesadez en las manos y leve falta de fuerza, alteraciones de la marcha, espasticidad, movimientos espontáneos de las piernas, rigidez e hiperreflexia, clonus y signo de Babinski en las extremidades inferiores.

La radiografía revela enfermedad degenerativa avanzada y la resonancia magnética (RM) es importante en la detección del compromiso medular y sus efectos. La mielopatía evolutiva requiere del concurso del neurocirujano para resolver el problema, antes de que aparezcan déficits neurológicos mayores.
Dr. Tomás Sepúlveda Arévalo.
ORIENTAR….expandiendo Conciencias

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